domingo 23 de agosto de 2009

Tragicomedia Mexicana

La política y la economía siempre se ha visto afectada por la gente que maneja este país, precisamente, eso es de lo que habla José Agustín en sus libros “Tragicomedia Mexicana”. El caos en los dos sexenios más difíciles para la economía del país, fue llevado por dos figuras importantes y a su vez vergonzantes como José López Portillo y Luis Echeverría.Todo se desglosa desde la toma de poder en el Auditorio Nacional de Luis Echeverría, el autor nos explica desde el principio, que iba a ser un gobierno totalmente diferente al de Díaz Ordaz:“(Díaz Ordaz) se plantaba ante el espejo y se propinaba sonoras bofetadas, insultos y maldiciones” por haber escogido a Echeverría.”

¿Qué podíamos pedir tras todo lo sucedido en Tlatelolco? Claro, un presidente que viniera a darle la mano a los jóvenes, a darles más libertad de expresión, trayendo al país, ideas radicales por partes de distintos grupos que acabaron por armar guerrillas internas y varios sucesos que trajeron consigo muertes de estudiantes y varios otros lastimados, como por ejemplo “El jueves de Corpus Christi” en el que el Presidente se lava las manos, echándole la culpa al coronel Manuel Díaz Escobar por haberse “enterado” de que él llevaba en manos un proyecto llamado “Los Halcones”, un grupo de “militares” vestidos con playeras blancas y chamarras de piel que se dedicaron a vencer a los últimos y nuevos radicales del movimiento del 68.

No obstante, se dedicó también a darle paso a la cultura, a los nuevos intelectuales, apoyando al periódico Excelsior, con columnistas y críticos que le tomaron la palabra de poder decir lo que gustasen. Asimismo, se financió una revista llamada la Piedra, que enriqueció la cultura joven e intelectual y que dieron paso al primer evento de música masivo, llamado Avándaro (copia de un Woodstock) en el cual cita el autor:

“Con todo, los muchachos lograron hermanarse, y en general se puede afirmar que el festival, como debía de ser, representó una fiesta dionisiaca notablemente inofensiva, si se toma en cuenta la ingestión de tanta droga y la disminución de la conciencia individual que ocurre en toda congregación de masas.”

Después se publicaron noticias en las cuales daban cantidades increíbles de muertos y lesionados, pero esos eventos habían sucedido a kilómetros del evento, lo cual molestó a la gente que fue, porque no hubo ni un lesionado, ni un arrestado ni mucho menos un muerto. Entonces, el gobierno se halló a sí mismo una oposición, por parte de ese sector, que incluía a gente de toda clase social. Sin pensarlo dos veces, se fueron tras ellos, y los persiguieron tanto, que mucha gente desertó a seguir apoyando y los que se quedaron, vivieron bajo un nivel de represión y discriminación.

Luis Echeverría emprendió viajes a distintos lugares al mundo en los cuales, fue a la ONU a apoyar el reconocimiento de China, dentro de esta organización, además de llamar la atención a distintos políticos en América del Sur, que dieron paso a varios cambios en la política interior del país. Todo comenzó por ser un chiste, Echeverría exponía la calidad del mexicano, implementando sus “guayaberas”, y a su vez apoyando el socialismo Chileno, tomando de la mano a Allende, a quien asesinaron después en el Palacio de Moneda. Lo apoyó en el golpe de estado contra Pinochet y el a su vez nos proporcionaba petróleo y créditos.

A Echeverría le gustaba gobernar, y lo hacía a su modo, pero su “modo” no ayudó tanto a la economía de nuestro país, porque se basaba darle al pueblo papel para gastar, sin importarle la deuda externa que, aumentó de los manejables 6,000 millones de dólares que había heredado Díaz Ordaz a más de 20,000 millones. El país comenzó a cultivar donde fuera, dado que Echeverría se oponía a la organización de los ejidos, aprovechando así toda la costa de Cancún, haciéndolo un paraíso elitista, que aun sigue con esa denominación. Sin embargo, a pesar de que las exportaciones del país estaban en su máximo, los precios subían, el peso de devaluaba, y asimismo los países extranjeros vieron la ventaja de vender sus productos a México en cantidades impresionantes de dinero.

La gente no se daba mucha cuenta de todo lo que pasaba por atrás, puesto que Echeverría también apoyó el cine y la Televisión Nacional. Era un gobierno en el que las “noticias” eran más concretas. Con la libertad de expresión, la gente comenzó a indagar cosas, la información salía más fácil, pero esto le causó problemas a Echeverría, pues por ser “buena onda”, resultó que sus “cuates” del Excelsior le dieron puñaladas en la espalda, tras publicar críticas que afectaron su gobierno. La gente ya se daba cuenta que el país estaba endeudado a lo idiota, la gente se comenzó a desesperar, y por si fuera poco, los guerrilleros (la Liga 23 de Septiembre) tenían a la gente espantada bajo actos de terrorismo como los secuestros de altos regentes, tomando por ejemplo el de Don Eugenio Garza Sada, director de el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, que en el intento de secuestro fue asesinado y a la hermana de José López Portillo, que más adelante se parecería a la Laura Zapata de hoy, presumiendo y enalteciendo el hecho de haber sobrevivido a un intento de secuestro por parte de la Liga 23 de Septiembre.

Echeverría fue un presidente que intento disimular que nada había pasado en Tlatelolco, pero que a su vez, se ganaba más conflictos por esa tremenda hipocresía e “interés” a la cultura, que, claro, abrió pasos a muchos artistas en la Cd. de México, pero como contraparte, se afectó a la economía como nunca y como mal seguidor de Cárdenas, quiso vender más, pero sin vender nada al mismo tiempo. La Expropiación del Yanqui cayó como bomba al Presidente y a varias cámaras de comercio, 51 ciudades decretaron un paro de protesta, y así fue como el señor Echeverría dejaba su puesto, en medio de un país agitado y enojado.

Fue un gobierno totalmente diferente eso sí, se apoyo más a la juventud, pero se olvidó de la organización económica del país, y a pesar de que se elevaron los costos, se puede decir que fue una de las soluciones en las cuales se disminuyó la corrupción, ya todo mundo ganaba igual, no había tanta diferencia de salarios, pero no dejo de ser un golpe a la economía del país.

Luego del agitado sexenio de Luis Echeverría, entra José López Portillo, que con su discurso de posesión del poder gano apoyo de sus seguidores tras el abandono de todo lo ocurrido en el sexenio anterior. "Hagamos una tregua inteligente para recuperar nuestra serenidad y no perder el rumbo [...] podemos hacer de nuestra patria un infierno o un país donde la vida sea buena".Sin ser derechista ni izquierdista se enfocó en cambiar la economía que Luis Echeverría fue destrozando a su paso.Con eso, llevo a sus más íntimos amigos a su gabinete y dándoles puestos a sus familiares, cosa que no les agrado mucho al pueblo, dejando en posiciones claves a Carlos Tello y José Andrés de Oteiza quienes debían de mostrar su utilidad ante las cuestiones del petróleo.

Se le abrió paso a PEMEX, con el director Díaz Serrano, pensando que el vender petróleo nos iba a sacar de estas crisis y creía firmemente en las “utilidades justas”, que como dice el autor, “implicaban todo, menos justicia”. Tratos debajo de la mesa, hizo que Joaquín López Galicia y Díaz Serrano se embutieran a sus bolsillos cantidades de dinero impresionantes tras firmar un acuerdo en el cual el sindicato obtenía el 40% de las contrataciones que hiciera PEMEX. La situación era difícil, pero por suerte la Guerra de Yom Kipur trajo secuelas a los países árabes, quienes interrumpieron la venta de petróleo a Estados Unidos y a Europa Occidental.

Se abrieron puertas a nuevos periódicos y revistas tales como La Jornada, la revista Proceso y el Sol de México. En cuanto a la revista Proceso, se dio a conocer la “caja chica” del Presidente, que constaba de una cuenta privada, que aportaba pagos ilegales a periodistas para las campañas políticas del PRI entre otros “gastos exentos de comprobación”. La inflación se elevó a 32.3%, la más alta desde muchos años. El peso se devaluó un 400% y el dólar estaba dispuesto a subir hasta 100 pesos.

El desempleo surgió, como dice el autor:“(…) apareció, entonces, una de las flores mas delicadas. Los tragafuegos”Surgió entonces que muchos mexicanos perdieron su empleo y me refiero a “muchos” tomando en cuenta que Ciudad Neza estaba formada por 3 millones de habitantes, de los cuales el 80% eran desempleados. Pero las buenas noticias llegaron al país, resulta que la exportación de petróleo fue excesiva, y cuando llegó la hora de cobrar, el dinero nunca llegó al pueblo, al contrario, se quedo dentro de los bolsillos de los funcionarios públicos y de la clase media. Incluso, López Portillo hizo que los aguinaldos subieran a 40 salarios mínimos. La excentricidad de este personaje hizo que México se fuera todavía más abajo, de la manera más sucia, dándoles dinero a todos tus funcionarios y al pueblo, nada.

Sin importarle esto, el Papa Juan Pablo II, llegaría a tierra mexicana, trayendo consigo el “papamóvil” que lo salvaba de otro atentado para quitarle la vida. Infringiendo los códigos de laicidad, López Portillo llevó al Papa a sus recintos en los Pinos para oficiar una misa privada para su madre, a pesar de que él no era creyente. Todo esto, ocasionó una parafernalia en el comercio, se vendieron pósters, fotos, playeras, etc., y trajo consigo la unión de la Iglesia Católica con la política del país.

Todo marchaba muy bien con el petróleo hasta que el pozo exploratorio Ixtoc I, explotó de una manera incontenible, dejando a su rastro cantidades estúpidas de petróleo contaminando el mar. La fuga se logró controlar, pero lamentablemente, los residuos acabaron llegando a las costas de Estados Unidos, haciendo así, que el país viviera una de las mayores contaminaciones de su vida, cosa que dio paso a la conciencia ambiental, pero también a una gran pérdida de dinero, puesto que se perdieron mucho más de 30 millones de galones.

Qué más puedo decir? La corrupción y la excentricidad de estos presidentes hicieron que el país viviera una de las peores crisis que han existido en nuestra historia. Nunca me había puesto a pensar detenidamente lo que cada uno de ellos hizo a profundidad, y es una lástima que un país como el nuestro tenga que verse continuamente engañado por personajes de una novela de televisión. Personajes con excesos de poder, frívolos, mentirosos y además corruptos. Todo lo quieren para sí. ¿El pueblo donde queda? Queda lamentablemente tras una pantalla de televisión, o trabajando y sudando diario para ganar lo del pan de cada día, mientras que los de arriba, tienen pero si los bolsillos bien acaudalados de dinero. La política en México, no es nada más que un juego de niños, en donde se presume “a ver quien tiene más”, un juego en donde la comodidad económica es un placer para los funcionarios públicos. La democracia no se vivió en esas épocas, porque los mandatarios se lanzaron a la presidencia sin verdaderos rivales y ganó la popularidad, mas no las ideas que ambos Presidentes prometían cumplir. Es aquí en donde nos tenemos que poner a pensar, ¿la política hoy día sigue siendo la misma? ¿O ya está desapareciendo poco a poco? “Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia.” El país hoy en día está en crisis, y las elecciones están tocando las puertas. Ahora, ¿quién va a pedir perdón acerca de lo sucedido en este sexenio? O ¿Quién volverá a prometer nuevas ideas para mejorarlo? Todo es un ciclo, en el que todos damos vueltas y vueltas y vueltas, pero el gobierno, por más que lo intenta, no es coherente conforme a sus soluciones para reparar al país. De verdad, parece una “telenovela”, no por eso el autor titulo su obra como “tragicomedia mexicana”, todo es un “show” y nosotros acabamos siendo las marionetas.

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