
-Es sólo dar un salto.
-Pero está muy alto y tengo miedo de dejar mi pastito y mis florecitas.
-Puedes encontrar otro lugar allá abajo.
-Pero....mis florecitas.
-La lluvia las cuidará, y ellas también se cuidarán solas.
-¡Mi globo! ¡Se fué de mi mano! Pero si lo tenía bien sujeto, ¿Cómo pudo ocurrir? ¿En qué momento....?
-Creías tenerlo bien sujeto de tu mano, pero el aire se lleva cosas que cree que pueden volar e irse lejos, y si bien aprenden, regresan por sí solas. Lo hace jugando, le encanta jugar.
-El aire...el aire me cae mal.
-Si saltas, ese mismo aire Te puede llevar lejos y enseñarte a volar. Nunca te dejará caer, pero si alguna vez crees que caes, es sólo una pequeña prueba para no olvidar que ya aprendiste a volar por ti sola.
-...¿de verdad?
-Sí, de verdad. ¿Por qué razón mentirte si te llevo conociendo toda tu vida?
-Pues no sé, razones tendrás.
-Anda, inténtalo...
-A ver pues, ahí va. A la cuenta de tres. Una...dos...
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