Primero, maldígase por lo estúpido que es usted por no haber leído previamente, las instrucciones de "cómo asegurar muy bien un globo a una mano". No se desespere, usted siga las instrucciones.
El primer paso, es visualizar el globo, diferenciarlo entre los azules del cielo. No se ponga a contar cuántos son, son muchos, porque de una manera u otra usted perderá el tiempo. Una vez visualizado, corra hacia él, sin intentar volar ( ¡que usted no es un pájaro!), y trate de identificar el punto más alto al que pueda subir. Sin perder de vista al globo, trépese al punto alto con un salto de desesperación por salvar aquel objeto en peligro. Imagínese que tiene superpoderes (no, no puede volar, no cuenta ese poder) y sus piernas actúan como dos resortes que se abren de un sopetón, llevándolo a usted a subirse sobre los bordes de ventanas, ramas de árboles, postes de luz, muros o uniones de ladrillos, tabiques, maderas (depende mucho del material con que estén hechos), etc., casi invisiblemente percibidas por el ojo humano.
Una vez arriba, dese cuenta que el globo cada vez se ve más pequeño, y se va alejando cada vez más de su alcance. Mire fijamente hacia el cielo, con la esperanza de un amante que ansía que lo ame su otra parte.
Siéntase totalmente inútil ante este intento fallido y busque dentro de sí, alguna razón para no sentirse como una reverenda basura y, baje del lugar de donde está. Asegúrese de que su autoestima no esté por los suelos. En caso de que el globo haya pertenecido a un niño, trate de ignorar su mirada triste y vacía ante una ilusión que desapareció, reprochándole a usted que es un mediocre.
Después de consolarse a sí mismo o a la otra persona o personita, siga su camino, e intente reparar su error, comprando un nuevo globo, hasta más grande (sólo para levantar su autoestima) y leyendo las instrucciones de "cómo asegurar muy bien un globo a una mano".
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